domingo, 17 de julio de 2011

En España no somos racistas


Leía ayer de un inquietante estudio del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia. Parece que un 40% de los españoles considera que un inmigrante que pierda su trabajo debe ser expulsado del país. Ojo que no dicen que deba ser expulsado antes, mientras trabaja, sino cuando su presencia deja de reportar beneficios inmediatos.

No sé cuántos derechos está dispuesto a reconocerle ese 40% de encuestados al inmigrante productivo (aunque me pongo en lo peor) pero lo que está claro es que en el momento en que queda desempleado pasan a no reconocerle ningún derecho. Tan ninguno que prefieren que sea expulsado del país.

A las personas racistas les molestan las de otras etnias porque sí, porque los consideran inferiores o peligrosos y, por lo tanto, no los quieren nunca en ninguna circunstancia a su lado. Pero esta encuesta demuestra que hay un número escalofriante de personas que no son racistas clásicos sino que piensan en las personas extranjeras como si fueran útiles pañuelos desechables.

Va a resultar cierto que -como se ha dicho tantas veces- en España no somos racistas, que lo que somos es unos hijos de puta a secas.

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