![]() |
| Arantza Quiroga. Presidenta del PP vasco. Foto ABC |
jueves, 30 de enero de 2014
Si bebes, no conduzcas
La peste ISO
En la Edad Media el más devastador enemigo de la humanidad fue la peste negra, que causó la muerte a un tercio de la población de Europa. Aquello tuvo consecuencias terribles en el desarrollo de la sociedad y retrasó cualquier avance económico, político y social.Ahora, en el siglo XXI, creo que el gran enemigo de la humanidad moderna son los "procedimientos de calidad" que, bajo la excusa de la excelencia, matan la creatividad, obligan a destinar esfuerzos a tareas inútiles, disuaden a quienes quieren mejorar las cosas de verdad e impiden destinar las neuronas a aquello para lo que realmente las tenemos.
Tal vez exagere y no sea para tanto. Tal vez se trate solo de otra burbuja más, como la inmobiliaria o la financiera que, como éstas, un día bendito estallará por fin y nos demos cuenta entonces de la imaginación que hemos perdido, de la creatividad desperdiciada, de la emoción abortada, de las iniciativas aplastadas, de la felicidad huída y de los miles de horas y de toneladas de papel desperdiciadas para dar de comer a los sacerdotes de la ISO.
Seguramente tampoco esta vez podremos valorar el daño causado pero lo que sí podremos hacer será recuperar de verdad la calidad en el trabajo. Y en la vida.
martes, 28 de enero de 2014
La marea blanca y la bolsa de hielo
La marea blanca ha sido un movimiento cívico valioso, que ha conseguido hacer visible que, afortundamente, hay muchísima gente en España que conoce y valora la sanidad pública. Pero el dique que ha parado las pretensiones privatizadoras del Gobierno de la Comunidad de Madrid ha sido una de las instituciones del denostado Estado: El poder judicial.
(La bolsa de hielo está indicada contra las hinchazones y sobrecalentamientos cotidianos. Imprescindible para reflexionar con claridad. Manténgase al alcance de los adultos)
(La bolsa de hielo está indicada contra las hinchazones y sobrecalentamientos cotidianos. Imprescindible para reflexionar con claridad. Manténgase al alcance de los adultos)
lunes, 20 de enero de 2014
El PSOE se hace republicano
La decisión del PSOE de hacer en noviembre elecciones abiertas para la elección de candidato a Presidente de Gobierno puede significar una auténtica revolución en la política española y, desde luego, lo será en el Partido Socialista. A poco que la cosa funcione y los ciudadanos se animen a participar, el voto de los propios militantes se convertirá automáticamente en muy minoritario en relación con el peso del de los simpatizantes. Ocurrirá así aun sin necesidad de acercarse a las cifras de franceses o italianos que participaron en las elecciones primarias de sus correspondientes partidos socialistas. Se abre de este modo una interesante incertidumbre.
Tanta, que el secretario de Organización socialista, Oscar López, ya ha dicho que no sabría definir las expectativas socialistas de cómo pueda la ciudadanía reaccionar y lo ha hecho apelando, con razón, a la novedad absoluta de este procedimiento para la designación del candidato o candidata.
No sé si son los mejores tiempos para pedir a la ciudadanía una implicación en la vida de los partidos. La cosa puede acabar como un sano revulsivo que ilusione a la gente y la movilice al ver que se atiende, por fin, a la tan reclamada transparencia, pero también puede convertirse en una ocasión propicia para abofetear a la política en general. Los socialistas habrán dado la cara, ciertamente, pero para que se la partan.
De lo que pocos hablan es de que este proceso abre un nuevo escenario dentro del propio PSOE. Hasta ahora se había dado por hecho que quien controlase el partido era automáticamente el candidato y, si los electores le daban la mayoría, era también Presidente del Gobierno.
El PSOE siempre ha manifestado su vocación republicana. Sin embargo en sus estructuras internas reproducía, con paradójica similitud, la estructura de poder del Reino de España, con un Presidente del Partido, ciertamente electo pero sin poder real: (Rubial, Chaves, Griñán) y un Secretario General que era quien, mejor o peor, gobernaba efectivamente el PSOE (González, Almunia, Zapatero, Rubalcaba) cargo que, en su caso, compatibilizaba con La Moncloa.
Las primarias implantadas ayer van a suponer la creación a partir de ahora de dos poderes dentro del PSOE: Por un lado el que ostentará, y con gran legitimidad si todo sale bien, la persona que encabece el cartel socialista y, por otra parte, el poder que corresponda al Secretario General que dirija el Partido en la sede de Ferraz por decisión del congreso interno que le haya elegido.
Dos poderes reales y efectivos, elegidos independientemente uno del otro es, justamente, lo que caracteriza a los regímenes republicanos occidentales (Presidente y Primer Ministro) y es un modelo que cuenta con muchos partidarios dentro del PSOE pero, curiosamente, fue ayer mismo cuando el propio partido estrenó internamente esa estructura. ¿Se habían dado cuenta?
sábado, 18 de enero de 2014
Gamonal es la frontera
![]() |
| RTVE |
Pues seguramente porque Gamonal es una frontera, como muchas otras que hay en España. ¿Qué clase de frontera? Una muy terrible, la que separa a las personas ya excluidas de las que aún aguantan. Esa frontera. La frontera del miedo.
La gente siempre quiere que sus hijos vivan mejor de lo que vivieron sus padres y se esfuerza mucho por conseguirlo. Mientras ha habido empleo muchas familias trabajadoras fueron mejorando su situación. El acceso a la vivienda en propiedad se percibía como un seguro. Como la certeza firme a partir de la que construir la esperanza de que la familia mejoraría. Conseguido ese primer objetivo los siguientes pasos variaban según los sueños de cada cual. Había quien, por fin, adquiría ese coche o ese pequeño apartamento playero; cosas que su familia no había podido tener nunca. Otros optaban también por darles a sus hijos una educación superior de la que ellos habían carecido, con la esperanza legítima de su promoción social y bien conscientes de que el salto definitivo a la clase media de la siguiente generación vendría de la mano de su preparación académica.
Millones de familias compraban bienes y servicios y de esta forma se generaba una apariencia de prosperidad (bien regada, por cierto, por la incomprensible pero evidente burbuja). No solo era así sino que esa estrategia vital se promovía y era percibida como muy positiva. Los Gobiernos se vanagloriaban de la marcha del consumo y hubo algún ministro que aplaudió el desaforado precio de las viviendas como síntoma de la incontestable prosperidad de España.
Tanto éxito no permitía ver que había millones de familias que para poder seguir ese ritmo presentado públicamente como “lo normal” estaban haciendo uso de toda su capacidad económica absolutamente al límite. No había margen de maniobra alguno y cuando llegaron el paro o el recorte, o ambos, se vieron al borde del abismo. Precisamente ese límite social, esa frontera de vértigo, se ha hecho estos días realidad física y tangible en el barrio de Gamonal.
No hablo de gente que no pueda pagar la calefacción, que ya ha traspasado la frontera maldita, pero sí de quienes aguantan el coche en la calle pero no podrían pagar un garaje. Del drama de quienes han tenido que hacer regresar a sus hijos de aquella universidad a la que llegaron con la esperanza y el orgullo de las generaciones anteriores de su propia sangre metidas en la maleta junto al ordenador.
En la protesta de Gamonal han estado, seguro, trabajadores con sueldos mermados que hace meses cerraron con llave el pequeño adosado en el Mediterráneo sin saber si cuando regresasen lo harían de vacaciones o para entregar las llaves.
Gamonal ha sido, en fin, el chillido rabioso de la esperanza que se ahoga en miles de barrios y en millones de hogares que bordean esa frontera. Eso ha sido. A muchos nos ha sorprendido el escenario y el motivo concreto del estallido, un bulevar, pero en algún sitio tenía que saltar la chispa. Quienes siguen sin entenderlo es porque aún no se han dado cuenta de que lo que está pasando es mucho más grave que un disturbio con policías y sirenas.
sábado, 11 de enero de 2014
El PNV acude en auxilio de los radicales… y de sí mismo
Dice el PNV que su convocatoria conjunta de una manifestación hoy en Bilbao es una reacción excepcional ante una situación excepcional. Ciertamente su concurso de última hora en este asunto es una actitud que no concuerda con el distanciamiento que los jeltzales venían manteniendo con el lío de los presos desde que ETA anunció su cese.
También es verdad que esa excepcionalidad ya no lo es tanto si miramos un poco más lejos: Lizarra 1998 no está olvidado y los casos en que el PNV ha sumado sus fuerzas a las del nacionalismo vasco radical han menudeado a la largo de décadas. En el fondo es innegable que por debajo de siglas y estrategias de cada momento, el nacionalismo vasco comparte, y compartirá, un imaginario sentimental común sobre el que se construye cada una de las posiciones diferentes que lo sustentan.
La manifestación prohibida y la reconvocatoria de hoy son, en efecto, un momento excepcional, porque existía el peligro cierto de que los jeltzales quedasen marginados dentro del universo común abertzale. El PNV ha querido evitarlo aun a riesgo de poder abandonar temporalmente una cierta centralidad política. No es raro. Llevan en esa táctica desde que Bildu entró en las instituciones y me inclino a pensar que, siempre desde su punto de vista, Ortuzar y los suyos han acertado ya que en este momento la mala situación de los partidos no nacionalistas hace que no haya nadie en Euskadi que le pueda disputar al PNV el segmento electoral del centro político, por lo que este movimiento táctico no le costará caro.
Solo ocurriría lo contrario si la demostración de hoy se convirtiese un punto de inflexión en relación con el cierre del terrorismo, como sin duda sueñan sus convocantes originales, pero tal cosa es muy improbable. Ya verán cómo la de hoy será una más de las ya muchas y muy multitudinarias concentraciones promovidas por el mundo de Batasuna/Bildu/Sortu/EH/… todas ellas con buenos resultados mediáticos pero nada más. Episodios como el de hoy o como el que protagonizaron el pasado día 4 en Durango unos presos cansados y derrotados, tendremos muchos de ahora en adelante, a lo largo del que seguramente será largo e incómodo tiempo en que los vascos tendremos que ir pasando nuestra propia resaca sociológica del terror.
Lo que no ofrece dudas es la excelente cintura política del PNV, que le ha permitido una jugada como ésta en la que no solo impide el monopolio de Bildu sobre los sentimientos abertzales sino que, además, se adorna a sí mismo con la pátina de “hermano mayor” que saca las ardientes castañas del fuego a otros “irresponsables” miembros de la familia cuando estaban a punto de quemarse.
Pero como nunca la dicha es completa, algunos peligros sí se vislumbran a lo lejos: Para el PNV que su insistencia en acudir a todo lo que suene a abertzale le haga derivar a largo plazo hacia donde no le conviene ir, tal y como le está pasando al PP nacional con su particular “Tea Party”. Para el PP vasco, que su ya débil posición propia desaparezca fagocitada por las torpezas del Gobierno de España y para el PSE PSOE, que una exacerbación diaria de la agenda nacionalista le deje sin discurso mediático y, por tanto, en tierra de nadie. Iremos viendo.
lunes, 30 de diciembre de 2013
Multazo a las teles
Hubo un tiempo en que los políticos aún no monopolizaban para ellos solos todo el odio ciudadano, como ocurre ahora. La inquina estaba entonces más repartida y los terroristas, las grandes corporaciones, las constructoras, la banca y otras entidades, como las cadenas de TV, contaban con sus propias cuotas de antipatía popular. A estas últimas se les reprochaba en público la pésima calidad de una programación que, sin embargo, se seguía privadamente de forma mayoritaria.
En respuesta a tales críticas las cadenas establecieron en 2004 un código de autorregulación en el que prometían no ofrecer contenidos “perniciosos” para la infancia en las horas en que se suponía que los menores veían la tele. Se le llamó “horario protegido” y hace poco aquella iniciativa pasó de ser una declaración de buena voluntad a contemplarse en la nueva Ley de Comunicación Audiovisual.
Vista la destreza de nuestros chicos y chicas con el mando, su acceso constante a internet y su asombroso conocimiento de todas las novedades, hablar de un horario infantil a estas alturas suena bastante falso y tan anacrónico como la familia “Telerín” animando a los pequeños a acostarse. Sin embargo, la Ley es la Ley y la Comisión Nacional de la Competencia acaba de multar a dos grandes grupos televisivos con 2 millones de euros por vulnerar ese pretendido horario infantil. Lo más curioso es que se les castiga por un caso concreto en medio de un mar de incumplimientos cotidianos.
En 2004 les recuerdo que no había más cadenas que las grandes y una de pago, resultado de la fusión de dos anteriores. No había ni TDT, ni temáticas ni, por supuesto, cadenas de dibujos animados las 24 horas el día. La tele aún se veía en el salón de casa, ni en el ordenador ni en el teléfono y menos aún en la tablet.
Sin embargo en muy pocos años nuestras casas y nuestros bolsillos se han llenado de pantallas, los horarios se han ido al garete y las normas que entonces se crearon se han revelado perfectamente inútiles. No debería extrañarnos: ocurre siempre que queremos sustituir la civilidad, el respeto y el sentido común por la Ley y la sanción, pero es algo a lo que en España parece que tenemos auténtica adicción. ¿Aprenderemos? Lo dudo.
viernes, 20 de diciembre de 2013
Implacables
Ese fue adjetivo, bien tajante, que en noviembre escogió el portavoz del Gobierno Vasco para mostrar su firme determinación de evitar que Cantabria pudiese saltarse las normas europeas de la libre competencia y concediera ayudas de Estado a empresas para que se ubicasen allí, en vez de aquí: “Seremos implacables”, dijo.
Europa denomina “ayudas de Estado” a las que puedan recibir las empresas de parte de cualquier Administración Pública y que les supongan ventajas sobre las empresas competidoras de otros lugares. Tales ayudas están prohibidísimas y por eso mismo adoptan toda clase de formas y subterfugios que traen de cabeza a los inspectores europeos.
Sin embargo todas son idénticas en una cosa: en la enorme popularidad y aceptación que tienen allí en donde se ofrecen. Es humano que nos guste recibir apoyo cuando estamos mal y, sin duda, la popularidad de quien nos lo da se incrementa mucho cuando lo hace, lo que electoralmente resulta muy tentador.
Desde aquellas clásicas vacaciones fiscales (cuánto arte en el nombre y cuántos problemas después) hasta el último susto que nos a traído de Europa -vaya por Dios- un socio del Athletic, pasando por el sector naval, un intento en Edesa, coches eléctricos y hasta por algún otro equipo deportivo local…la trayectoria vasca es casi la de un “parque de atracciones” de las ayudas de Estado, y siempre, como digo, con la aquiescencia y el aplauso popular más entregados.
Ya se sabe que los viejos cocineros devienen en avispados frailes así que los gobernantes de Cantabria pueden estar tranquilos porque nunca encontrarán mejor vigilante de la legalidad de su iniciativa que las Instituciones Vascas. Implacables ellas.
Menos mal que el nuevo San Mamés se ha salvado del expediente del socio Almunia porque, como todo el mundo sabe, no lo va a usar solo el Athletic sino que todos y todas vamos a poder disfrutar de sus instalaciones deportivas…¿verdad que sí?
Publicado en Danok Bizkaia el 20 de diciembre de 2013
NOTA añadida el 11 de enero de 2014: No ha habido que esperar ni un mes para que las instituciones vascas (tan implacables ellas) se presten generosas a ofrecer ayudas de Estado sin que nadie abra la boca salvo, en todo caso, para exigirlas cuanto antes. Me entra la duda de si el capitán Renault no sería vasco-francés.
NOTA añadida el 11 de enero de 2014: No ha habido que esperar ni un mes para que las instituciones vascas (tan implacables ellas) se presten generosas a ofrecer ayudas de Estado sin que nadie abra la boca salvo, en todo caso, para exigirlas cuanto antes. Me entra la duda de si el capitán Renault no sería vasco-francés.
viernes, 13 de diciembre de 2013
Marx en Algorta
En 1852, en su obra “El 18 de Brumario” Karl Marx escribió que los hechos históricos siempre se repiten dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa.
Algo así ha sucedido en Getxo. Resulta que ahora que por fin nos veíamos libres del terrorismo real, han “secuestrado” la imagen del sireno que adornaba el muelle del Puerto Viejo de Algorta. Han pintado en su lugar una gran interrogación y en un video han exigido a los poderes públicos condiciones políticas para la “liberación” de la obra. Los Robin Hoodes costeros exigen también que se repartan retoños de árboles autóctonos entre la población y todo ello lo reclaman mediante una escenografía típicamente terrorista, aunque más cercana al Yihadista que a nuestro terrorismo autóctono.
jueves, 5 de diciembre de 2013
Ha molestado
![]() |
| Foto Fernando Bustamante. La información de Alicante |
Leo que algunos responsables televisivos se han sentido
ofendidos porque crezca la sospecha de que pudieran estar preparando algún programa
especial llevando a sus platós a Miguel Ricart, recién liberado tras 21 años en
prisión por el crimen de las niñas de Alcàsser.
“La pregunta es insultante”, ha protestado ya alguno de los responsables de ese tipo de programas. Niegan que quieran dar “minutos de gloria a un asesino temido y repudiado” y alguno hay que se ha preguntado indignado: “¿por qué hay esa imagen de que los reporteros de TV van con un talonario detrás?”. La respuesta es bien simple: Porque hay reporteros de TV que van con un talonario detrás. Justo por eso mismo. Y además con un talonario que se usa a menudo para comprar la presencia y las palabras, ciertas o falsas (que eso da lo mismo) de cualquiera que genere el suficiente escándalo como para que les compense la audiencia; auténtica diosa pagana de la TV, a cuya voracidad insaciable se sacrifican la honestidad, la calidad, la decencia y lo que haga falta. Así que lo del dinero es lo de menos.
Hay tantos precedentes de indignidad en este tipo de
programas (incluido alguno relacionado con ese mismo crimen) que no comprendo
que puedan ahora extrañarse de que se les ponga bajo sospecha. Es sabido que a
Ricart y a otros delincuentes se les ha seguido y perseguido, micrófonos y
cámaras en mano, para obtener declaraciones, así que no faltan motivos para esa
sospecha. Incluso, ya puestos, quién sabe si no habrá sido la misma reacción
ciudadana lo que ha abortado el previsto bombazo.
Sea o no así lo que no es de recibo son sus protestas. Son esas personas que, para oprobio de esa
profesión se hacen llamar periodistas, las que han creado la idea de que cualquier
acusación, sospecha, revelación, duda…se apoye en datos, en suposiciones o en
meras imaginaciones delirantes de cualquier lunático gritador es susceptible de
ser emitida para millones de personas y debatida públicamente durante horas. Quienes
nos han acostumbrado a ver como normal que la reputación de cualquiera sea
destripada en sus programas no son los más adecuados para protestar ahora, cuando
sobre ellos recaen sospechas sobre si tenían o no previsto pasarse de la raya también
esta vez.
domingo, 1 de diciembre de 2013
Barakaldo desaparece
Tenemos menos hijos. Los jóvenes dejan de serlo sin conseguir la casa que todo casado quiere. El arroz se les va pasando mientras su confianza en el futuro se acompasa con sus salarios -es decir- cae. O tal vez solo sea que las series de TV terminan demasiado tarde. ¡Vaya usted a saber! Por si fuera poco la crisis golpea con dureza a los fértiles inmigrantes, que se nos van. Algún idiota se alegrará de ello.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó hace días un estudio en el que se confirma la tendencia: De seguir el camino que llevamos, y nada apunta a que cambie, Euskadi habrá perdido en sólo diez años la población actual de Barakaldo y de Basauri juntas (unas 143.800 personas).
En su inolvidable canción “Mayo”, Imanol cantaba “ha muerto ya Barakaldo” pero se refería a la contaminación, no a la población. Ni él ni nadie podía imaginar entonces que llegase a ser casi cierto. De hecho nunca se había dado tal situación, salvo en la Guerra Civil o en la epidemia de gripe de 1918, 1919.
En toda España la población disminuirá en 2.600.000 personas y la tendencia no podrá ser ya revertida por los nuevos nacimientos puesto que se prevé también una dramática disminución de las personas entre 20 y 49 años. Imagine, por ejemplo, que Euskadi y la Rioja fuesen un desierto, o tal vez un bonito parque natural, pero en todo caso sin vida humana. Uff.
Obviamente la caída de población estará repartida pero asusta imaginar por un momento el silencio, los cristales rotos, los coches abandonados, los árboles colonizando fachadas y edificios, el polvo que ya nadie barre levantado por el viento en calles desiertas y oscuras.
No será una peli catastrófica de ciencia-ficción pero tampoco ningún cuento de hadas. Menos gente son menos bocas pero también menos manos, menos cerebros, menos imaginación, menos cultura, menos riqueza. Siempre hemos dado por hecho que seguiríamos creciendo, estábamos a otros problemas pero no a éste. Sin embargo ahora sabemos que a las muchas incertidumbres que nos asaltan deberemos añadir otra que nunca creímos posible pero con la que tendremos que apañarnos. Solo una recuperación económica que vuelva a traernos rápidamente nuevos inmigrantes podrá parar esta caída.
Me pregunto por qué esta noticia tan importante ha pasado por los medios con tan poco ruido. Que si, como cantaba el tango: 20 años no es nada, 10 son aún menos.
domingo, 24 de noviembre de 2013
Tumbas

Hoy he estado en el cementerio de Derio y cuando regresaba he visto esta corona, colocada no en una tumba, sino frente a la tapia, alejada de los enterramientos. Recuerda a los milicianos fusilados. Probablemente lo hace, además, justamente allí donde murieron.
Unas decenas de metros más abajo está este otro monumento de la fotografía de abajo. Construido en recuerdo de los muertos en el bando sublevado, que fue el que ganó la guerra.
Puede que la muerte nos iguale a todos pero, desde luego, no será en el recuerdo de los que se ocupan de los símbolos.
viernes, 22 de noviembre de 2013
¡Así no vale!
Al ser en Madrid, la huelga de basuras ha tenido un gran repercusión pública. Es lo que pasa cuando los creadores de opinión bajan de sus brillantes púlpitos y se encuentran el suelo lleno de mierda. Parece que ya no sobran allí los 1.134 trabajadores de la limpieza que sobraban hasta hace días y se ha encontrado un arreglo entre la empresa contratista y sus empleados.
Hace poco se ha certificado también lo que ya se sabía: que los hospitales privatizados de Madrid tuvieron que ser rescatados con dinero público, porque resulta que a las empresas privadas que se adjudicaron los concursos no les salían las cuentas en cuanto empezaron a ocuparse de los enfermos. No han tenido que pasar décadas. El fracaso ha sido casi inmediato (dos años).
Gestionar un servicio público a través de una contrata privada no tiene por qué ser ni malo ni erróneo, pero a la vista está que tampoco tiene por qué ser ni más barato ni más eficaz, que es justamente lo que siempre se argumentaba para justificar su traspaso. El único argumento, bastante ofensivo por cierto, era que los trabajadores públicos son de natural vagos y remolones, mientras que la gestión privada es demostradamente eficientísima. Parece que la realidad no confirma tales prejuicios.
Lo que nadie puede negar, aunque tampoco lo proclamen, es que cuando entra una empresa privada a gestionar el gasto público aparecen inevitablemente unos señores, los accionistas que, con toda legitimidad, exigen quedarse con una parte del dinero. Y cuando la inversión es mucha exigen mucho dinero, y todos los años si puede ser. Así que para que un servicio funcione mejor en lo privado que en lo público es absolutamente imprescindible que la hipotética ineficiencia de los trabajadores públicos sea tal que resulte más gravosa que la segura exigencia de dinero de los accionistas privados.
La realidad es que cuando un servicio es complejo, los administradores privados se equivocan como los demás y si a ello le sumamos el accionista que viene pidiendo a fin de año, puede pasar justamente lo que está pasando: que aun rebajando los salarios de los trabajadores y empeorando sus condiciones laborales el mismo servicio (o uno peor) nos resulta más caro que antes ¿dónde está, entonces, la que se decía indiscutible eficiencia de lo privado?
Lo peor es que cuando lo que se adjudica es un servicio de primerísima e inexcusable necesidad no hay margen de error y enseguida se acude a la “ineficaz” caja pública para pedir más tela en cuando se acaban las vendas privadas. Y así no vale.
Publicado en Danok Bizkaia el 22 de noviembre de 2013
viernes, 15 de noviembre de 2013
Golosas mentiras
Un conocido periodista y bloguero, aficionado a la sátira y a la ironía, publicó hace tiempo en su popular bitácora una pieza satírica en relación con las memorias de un ex presidente del Gobierno. Dice el autor que sus parodias son deliberadamente exageradas, muy exageradas. Muchísimo. Justamente para evitar que alguien pueda tomárselas en serio y para que no quede duda de que se trata de bromas. Doy fe de que son muy extremas.
viernes, 8 de noviembre de 2013
Se buscan millonarios
![]() |
| Foto Reuters |
Dicen que cuando todas las puertas se cierran siempre se abre alguna ventana y parece que el dicho va a ser cierto también en medio del huracán que ha arrasado con la confianza en los políticos. Cuando ya creíamos que no había salida alguna, que era imposible regenerar el prestigio de la actividad pública, se atisba en medio de la negrura una solución limpia, brillante, instantánea y que cuenta cada día con más afecto popular: Que los políticos y las personas que ejerzan responsabilidades públicas lo hagan por afición y no cobren sueldos, ni dietas, ni remuneraciones de ningún tipo.
Ya que dicen que están en la cosa como servicio público, como un acto de generosidad y entrega al bien común, que lo demuestren trabajando por la cara. Pero ¡ojo! que no nos sirve sólo que trabajen gratis, que eso ya lo hacen miles de humildes concejales españoles a los que despreciamos igualmente. Es preciso, además, que los nuevos políticos estén forrados, que sean millonarios y que todos lo sepamos. Solo así quedaremos tranquilos. El ya ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, ha sido el mejor ejemplo de esta solución. Los 23.000 millones de dólares de riqueza personal que se le estiman le han disuadido de cobrar un sueldo (se puso un dólar simbólico) e incluso declinó el privilegio de usar la residencia oficial de alcalde y se quedó a vivir en su domicilio (un edificio de cinco plantas en lo mejor de la ciudad). Luego decidió que el dinero público debía destinarse a Manhattan y a las grandes inmobiliarias pero él jamás ha tocado más que ese único dólar ¡Así da gusto!
Es tan buena solución que los periódicos siempre ponderan la generosidad de quien renuncia a cobrar. Lo hemos visto estos días en el relevo de la BBK y en Castilla-La Mancha los parlamentarios no tienen sueldo. La propia Presidenta que impulsó tanta austeridad dijo que un fontanero o un electricista perfectamente “pueden sacar un rato libre” para dedicarse a la política. Mala solución me parece esa porque siempre nos quedará la duda de su poca dedicación o de que cobren algo a escondidas. Nada como encontrar auténticos millonarios, que seguro que cuando miran la caja pública en lugar de codicia les da la risa.
Cosa distinta es lo que al cabo de unos años nos riamos o no los demás. Por si acaso mejor no pregunten en Queens ni en Brooklyn.
jueves, 31 de octubre de 2013
No me rayes
“El delantero se colaba y no ha tenido más opción” (que hacerle una falta terrible). Esta expresión, nada sorprendente en el mundo del fútbol, perfectamente podría haberla pronunciado el responsable de la NSA (la Agencia Nacional de Seguridad americana) respecto a las escuchas ilegales realizada a miles de ciudadanos europeos, incluidos algunos presidentes y primeros ministros.
Es fácil comprobar que vivimos un mundo en el que las reglas, sean las del deporte, las de circulación o las de la misma democracia, se consideran válidas siempre y cuando no impidan el objetivo fundamental que es que yo gane. Lo asombroso no es la violación misma de los reglamentos y leyes, que siempre ha estado dentro de lo previsto, sino que tal desafuero se presente como parte de otras reglas “no escritas” que supuestamente todo el mundo conocería y debería aceptar de buen grado: Si un delantero hábil se cuela, vale usar la violencia y, si no hay más remedio, se aceptará la tarjeta como mal menor. Si no hay otra plaza libre es normal aparcar en la de minusválidos y si dispongo de los medios para hacerlo pincharé el teléfono de Angela Merkel, a ver lo que habla. Y que nadie me reproche porque apelaré a argumentos tan sólidos como “las cosas son así”, “todo el mundo lo hace” o “no me rayes”.
Los norteamericanos se saltan sus propias reglas para pincharle durante 10 años el móvil a la Merkel y conocer así sus secretos, pero persiguen con sagrada indignación a Edward Snowden, refugiado ahora en Rusia, por saltarse sus reglas y contar los secretos obtenidos saltándose las reglas.
Pero no hace falta irse lejos. En el deporte escolar vasco se va a instaurar ahora la tarjeta negra para los padres, y también madres, que actúan como rabiosos hooligans en los partidos de sus hijos. Un 27% de agresiones verbales y un 14% de ataques físicos les ha parecido suficiente a los responsables de esta actividad, que se suponía educativa. Y también van a ocuparse de evitar la práctica de obtener ventajas para el equipo falsificando fichas de chavales mayores. Si, si, lo que ha leído.
No sé si estamos ante lo que se ha llamado relativismo moral o ante la simple, tradicional y castiza cara dura. Pero si empezamos a enseñarla los fines de semana en las canchas de polideportivos y colegios, un día serán nuestros hijos quienes nos pinchen el teléfono o nos crackeen la clave de la tarjeta. Y no les rayes.
jueves, 24 de octubre de 2013
Keep calm
![]() |
| Cesare Beccaria |
En 1764 Cesare Beccaria publicó un libro titulado “De los delitos y de las penas”, que inició la transformación de la Justicia y de su aplicación. Hasta entonces la cárcel era el lugar en el que simplemente se esperaba la muerte, fuera en la propia celda o en la plaza pública. El delito o las leyes daban un poco lo mismo, lo que importaba era lo que opinase el poder, y a veces el pueblo enardecido.
Varios siglos después vino otro enorme cambio: el que establecía que las penas tienen como objetivo último la reinserción del preso y no el simple castigo. Así lo recoge nuestra Constitución y por eso hay educadores en las cárceles, beneficios, terceros grados, etc. En definitiva, el Estado se impone deberes a sí mismo incluso respecto a quienes quebrantan la Ley.
La excarcelación de Inés del Río y de otros asesinos orgullosos de serlo ha puesto a prueba estos días la templanza de nuestra sociedad. Resulta íntimamente duro aceptar que las leyes democráticas ofrezcan derechos a quienes seguramente son imposibles de reinsertar o reeducar porque no reconocerán nunca su miseria moral, sean terroristas, asesinos en serie o violadores. Sin embargo es así. Y debe ser así. El Estado democrático es moralmente superior a los delincuentes porque se obliga a sí mismo a actuar con respeto a la ley y tratando, además, de reinsertarlos. Incluso cuando sabe de sobra que el resultado no será el deseado. No es su dignidad la que les hace merecedores de derechos. Es la nuestra.
Es por esa misma dignidad por lo que no negamos el derecho a la educación a ningún niño, por obvio que sea que sus limitaciones o su actitud le impedirán aprender. Ni suprimimos la atención sanitaria a quien no se cuida adecuadamente o a aquellos que se sabe sin duda que no podrán ya mejorar.
Lo máximo legal que alguien puede estar en la cárcel en España son 30 años (40 en la nueva Ley) haya hecho lo que haya hecho. Comprendo a quienes se duelen porque alguien que ha matado a decenas de personas salga antes de ese tiempo pero sospecho que tampoco ese plazo les parecería suficiente. En tal caso lo que tenemos no es un problema con el Tribunal de Estrasburgo, lo tenemos con nosotros mismos y con nuestra tentación de regresar a antes el siglo XVIII, a los tiempos no del derecho sino de la venganza pública. Yo creo que, incluso acalorados como ahora, debemos mantener la dignidad.
sábado, 19 de octubre de 2013
¡Somos ricos!
![]() |
| Foto La Vanguardia |
Si todavía no ha oído usted hablar de la “Balanza Fiscal” prepárese porque es el concepto económico que está arrasando en las pasarelas del debate político de estas semanas y apunta a que va a ser tendencia durante bastante tiempo.
El invento consiste en tomar en cuenta los impuestos que pagamos los habitantes de cada comunidad autónoma, no uno a uno sino todos juntos en unión y restarle lo que el Estado invierte globalmente en ese territorio. Gracias a este novísimo método de cómputo una simple cuenta divide España, instantáneamente, en comunidades ricas (las que aportan más impuestos de lo que reciben) y pobres (las que reciben más de lo que pagan sus ciudadanos todos en mogollón). A partir de ahí se desprenden como cerezas enganchadas las reivindicaciones de “equidad colectiva” y las denuncias de supuestos abusos y hasta de robos.
Pues resulta que en ese reparto de ricos y pobres a nosotros los vascos, y las vascas, nos ha tocado ser de los ricos, junto con catalanes, madrileños y un poco los riojanos. Es fantástico. Maravilla ver lo bien que nos sientan esos aires que nos llegan del Noreste de la península.
Somos de los ricos -oiga- así que no se moleste usted en mirar su cartera, ni tampoco el extracto de su cuenta (es más, le recomiendo que no lo haga). Lo que tengamos usted y yo es lo de menos porque a partir de ahora lo que va a contar es lo que tenemos entre todos los habitantes de cada comunidad, seamos vascos, castellanos o murcianos, sin bajar a engorrosos detalles que tanto complican y afean la cosa.
La duquesa de Alba, por ejemplo, sumada al resto de los andaluces, será de los pobres. Lo serán incluso más que todos los gallegos sumados, incluido Amancio Ortega.
Usted y yo, en cambio, seremos de los ricos. Menudo chollo. Hasta ahora ser vascos nos había servido para convertirnos de saque en trabajadores, honrados, gente de palabra, innovadores, buenos cocineros eta abar, todo ello sin hacer esfuerzo alguno. Ahora es que, además, nos hemos hecho ricos. ¿Para qué queremos más?
No se deje engañar, todo esto ha nacido con el objetivo de justificar un retroceso de las obligaciones fiscales de las personas ricas y, de paso, abandonar un poco más a sus vecinos pobres y para eso nada mejor que disimular las diferencias entre la opulencia de unos y la miseria de otros detrás de un mar de banderas al viento. Es solo eso. Ya puede volver a mirar su cartera, si quiere.
Pues resulta que en ese reparto de ricos y pobres a nosotros los vascos, y las vascas, nos ha tocado ser de los ricos, junto con catalanes, madrileños y un poco los riojanos. Es fantástico. Maravilla ver lo bien que nos sientan esos aires que nos llegan del Noreste de la península.
Somos de los ricos -oiga- así que no se moleste usted en mirar su cartera, ni tampoco el extracto de su cuenta (es más, le recomiendo que no lo haga). Lo que tengamos usted y yo es lo de menos porque a partir de ahora lo que va a contar es lo que tenemos entre todos los habitantes de cada comunidad, seamos vascos, castellanos o murcianos, sin bajar a engorrosos detalles que tanto complican y afean la cosa.
La duquesa de Alba, por ejemplo, sumada al resto de los andaluces, será de los pobres. Lo serán incluso más que todos los gallegos sumados, incluido Amancio Ortega.
Usted y yo, en cambio, seremos de los ricos. Menudo chollo. Hasta ahora ser vascos nos había servido para convertirnos de saque en trabajadores, honrados, gente de palabra, innovadores, buenos cocineros eta abar, todo ello sin hacer esfuerzo alguno. Ahora es que, además, nos hemos hecho ricos. ¿Para qué queremos más?
No se deje engañar, todo esto ha nacido con el objetivo de justificar un retroceso de las obligaciones fiscales de las personas ricas y, de paso, abandonar un poco más a sus vecinos pobres y para eso nada mejor que disimular las diferencias entre la opulencia de unos y la miseria de otros detrás de un mar de banderas al viento. Es solo eso. Ya puede volver a mirar su cartera, si quiere.
viernes, 11 de octubre de 2013
Benditas mafias

Algunos de los submarinistas que trabajan en la isla de Lampedusa salían del mar llorando, impresionados por haber visto a cientos de cadáveres en torno al barco hundido. “Mires donde mires hay cuerpos” -se quejaban- y en la bodega parece que quedan muchos cadáveres, entre ellos niños abrazados a sus madres.
Cuando escribo esto se han recuperado 287 muertos y aún faltan, porque los 155 supervivientes hablan de unos 500 pasajeros. Toda Europa está conmocionada y en la propia isla han abucheado al Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, y a los representantes gubernamentales italianos. Buscamos culpables porque la tragedia nos resulta aplastante, insoportable y nuestro enfado es mayor al saber que a los fallecidos se les hará un funeral de Estado, mientras que a los supervivientes se les impondrá una multa antes de ser expulsados. ¡Es para morirse!
En los últimos 25 años se estima que se han ahogado en el Mediterráneo unas 25.000 personas pero los gobiernos, incluido el nuestro, han reaccionado ponderando los avances en los sistemas de control de fronteras, que ha evitado que miles de personas mueran en el mar y en su lugar lo hayan podido hacer, discretamente, en los lugares de los que quisieron huir.
Pero es la misma sociedad europea que hoy, piadosa, se remueve de pena la que no quiere inmigrantes en sus calles. Son los medios que cada día publican encendidas cartas contra los supuestos abusos de las personas extranjeras los mismos que esta semana han desplazado corresponsales y cámaras a documentar el horror en Lampedusa.
Menos mal que han detenido al capitán. Benditas mafias a las que afortunadamente podemos echar la culpa. Gracias a ellas podemos engañarnos y decirnos que es por culpa de esos traficantes por lo que tanta gente se embarca en los cascarones de la muerte. Cuánta ceguera voluntaria para no ver que son nuestras leyes, que a tantos europeos les parecen demasiado permisivas, las que les obligan a ponerse en manos de delincuentes. Si no fuese por ellas, embarcarían en barcos legales, pagarían un billete a precios normales, tendrían seguro de viajeros, agua, comida y servicios médicos.
Hemos hecho que la inmigración sea ilegal y toda demanda de algo ilegal genera mafias que la aprovechan, sea en las luminosas playas de los paraísos fiscales del Caribe o en las nocturnas del norte de África. Solo que en este caso lo que las leyes europeas están prohibiendo es la esperanza de una vida digna. Por eso mismo venían con sus niños en brazos. Sí que es para morirse, sí.
Publicado en Danok Bizkaia el 11 de octubre de 2013
viernes, 4 de octubre de 2013
El Papa sí puede
La democracia es un régimen lleno de virtudes, pero no por eso carece de defectos e inconvenientes. A la tiranía, que es el gobierno absoluto, unipersonal y sin contrapesos, le pasa justo lo contrario: que está llena de desigualdades y peligros pero que, paradójicamente, también tiene sus ventajas.
Un buen ejemplo lo tenemos con los cambios que el Papa Francisco está impulsando desde Roma, sobre los que se levantan voces de admiración entre los sectores progresistas de la Iglesia y de fuera de ella. Han gustado mucho sus declaraciones al diario La Repubblica en contra del funcionamiento de la corte vaticana, a la que ha tildado nada menos que de “lepra del papado” y no faltan demócratas de izquierdas que se ha felicitado de que el Vicario de Dios en la Tierra se manifieste contrario al “liberalismo salvaje” que hace que "los fuertes se hagan más fuertes, los débiles más débiles y los excluidos más excluidos". Confieso que a mí también me ha parecido muy bien que dijese que "se necesitan reglas de comportamiento y, si fuera necesario, también la intervención del Estado para corregir las desigualdades más intolerables".
Da gusto saber que quien tiene el poder en una institución mundialmente tan importante es una persona buena, con altos valores, preocupada por la injusticia y -como también ha dicho- con "la humildad y la ambición" de impulsar cambios a mejor.
Porque, si se empeña, podrá llevarlos a cabo precisamente porque la Iglesia no es una democracia, sino una tiranía (recuerde el lector lo que le dice Jeremy Irons a Robert de Niro en “La Misión”). Nadie en el Vaticano tiene derecho a torcer la voluntad de quien tiene el poder absoluto. Precisamente en eso consisten las tiranías.
Y cuando al frente de ellas hay alguien sabio y bondadoso todo son ventajas: Las cosas se resuelven en un titá, los “malos” son apartados sin posibilidad de rechistar, lo que hay que hacer se hace sin pérdida de tiempo y aquí paz y después gloria. Lo malo suele ser que hay muy pocos tiranos santos y que pretender atajar por ahí suele acabar como el Rosario de la Aurora.
Yo ya he deseado en estas mismas páginas al Papa Francisco voluntad, fuerza y acierto, pero de ninguna manera quiero que el sistema de gobierno del que él disfruta se extienda más allá de su Iglesia. Es más, me preocuparía que creyésemos en la democracia sólo cuando los resultados son los que deseamos y aplaudiésemos la tiranía cuando sus resultados nos complaciesen.
Publicado en Danok Bizkaia el 4 de octubre de 2013
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













